Frikiboda científica

Uno no se casa todos los días, así que preparar una mesa de dulces con una tabla periódica a base de magdalenas perpetrada por Barby’s Cakes es algo para compartir (échale un ojo a esa página, tiene cosas muy apetecibles). Muy original y muy agradecido. Me comí el Europio, como no podía ser de otro modo.

 

Si quieres descargar la imagen con mejor calidad: https://flic.kr/p/pAtFqE

De paso también compartimos algo más, el regalito que dimos a los invitados, una regla-llavero de 5 cm con el mensaje

 

«La medida del amor es amar sin medida. r=a(1+cosθ)».

 

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La fórmula no es otra cosa que la expresión del cardioide en polares. ¿Sabes qué relación hay entre la cardioide y un micrófono?

 

Fuente: wikimedia.

 

Fuente: http://aprendeapincharmusica.com/sonido_manuales/tipos-de-microfonos/


El arte de vender mierda [Libro]

Fernando Cervera es, por encima de todo, un valiente. Estamos hablando de un joven biólogo valenciano que no cumple los treinta años y que publica su primer libro cargado de polémica y lucha, El arte de vender mierda (Laetoli). Su ópera prima se lee de un tirón, en una sentada. Cervera y su amigo Mariano, hartos de las pseudomedicinas, deciden inventarse una pseudoterapia: el fecomagnetismo. O lo que es lo mismo: mierda diluida homeopáticamente. Y consiguen meterse en el mundo de las pseudociencias, entrar en los congresos, ser citados por blogs e incluso dar una conferencia. Prologado por Javier Armentia, el libro no puede ser más que una voz beligerante en cuya lengua los pelos no encuentran cuna:

 

«Habíamos conseguido nuestro objetivo en tan solo una semana, y nuestra pseudoterapia, por muy estúpida que pareciera, había comenzado a extenderse y se hablaba de ella en algunos sitios de Internet. Habíamos demostrado que no existía ningún mecanismo de control sobre qué se publicaba en páginas de “terapias alternativas”, pues si tenías dinar lograbas fácilmente el reconocimiento de páginas y revistas que, en teoría, eran especialistas en el sector. Es más, la gran mayoría de los pseudoterapeutas con los que hablamos se creyeron completamente nuestros fundamentos pseudocientíficos.»

 

Cervera ofrece nombres, apellidos y direcciones web, insistimos, sin pelos en la lengua, un valiente de los que hace falta en la lucha contra las pseudochorradas. Pero no podemos contar más, esta pequeña obra es del tipo de las que no se puede un crítico extender mucho. Lo mejor es leer el libro, un relato de su aventura que le ha dejado a su autor alegrías y sinsabores, esperanzas y desilusiones. No deja al lector indiferente.


Neurozapping [Libro]

Cualquier pretexto es bueno para hablar de ciencia. En los últimos años se ha generalizado el uso del mundo de los súper héroes para hablar de física y de ciencia en general. Hoy os traigo «Neurozapping», la propuesta de José Ramón Alonso, quien mantiene un blog de temas muy variados, no solo de ciencia, llamado UniDiversidad. José Ramón Alonso es director del Laboratorio de Plasticidad neurona y Neurorreparación del Instituto de Neurociencias de Salamanca. Tiene en su haber varios libros publicados y ha ganado los premios de divulgación científica más conocidos de España: Teresa Pinillos y Prisma.

 

«Nerurozapping» es el segundo libro que publica Laetoli en la colección Las dos culturas sobre el tema de la neurociencia. El primero fue «Neurociencia para Julia», de Xurxo Mariño, del que debo una reseña. Alonso utiliza como excusa las series de televisión para tratar temas relacionados con la neurociencia. El lector comienza leyendo la presentación de la serie, por si hubiera algún despistado que no la recuerde y, sin saber cómo, estás leyendo sobre el síndrome de Asperger, el síndrome de Tourette, los efectos de la ricina en el sistema nervioso, el síndrome de las mujeres desesperadas (curioso esto), la encefalofagia, el donjuanismo, la epilepsia, la anosmia y un sinfín de temas interesantes. Cuando el lector ya está introducido en el mundo de la neurociencia y había olvidado por completo que se había comenzado hablando de una serie, el autor recuerda algún personaje de la serie y realiza las conexiones pertinentes. Todo muy natural, bien tejido y con unos capítulos que gozan de la extensión perfecta para lecturas de fin de verano.

Y, por supuesto, no faltan los pasajes divertidos. El autor se atreve a salir de las series para indagar en el concurso televisivo español más veterano: «Saber ganar». No puede dejar de llevarse por la tentación (y todo para acabar hablando de la discalculia):

 

«Con Jordi Hurtado hay bromas sobre su supuesta mortalidad (se dice que murió hace años y RTVE se niega a reconocerlo) y su inmortalidad (que tiene un trato con el diablo para mantenerse igual década tras década). En un monólogo de El club de la comedia, Santiago Segura preguntaba: “¿Que Jordi Hurtado ha muerto? ¿Otra vez?”»

 

El propio autor presentaba su libro con el índice, en UniDiversidad. Este índice lo dice todo:

 


La experiencia [Cita]

«All ideas come from sensation or reflection. Let us then suppose the mind to be, as we say, white paper, void of all characters, without any ideas: — How comes it to be furnished? Whence comes it by that vast store which the busy and boundless fancy of man has painted on it with an almost endless variety? Whence has it all the materials of reason and knowledge? To this I answer, in one word, from EXPERIENCE». Essay concerning Humane Understanding, Book II, Chapter 1, John Locke.

 


Más brillante que un millar de soles

Leo en I fucking love science una historia real de las que superan cualquier película de ciencia ficción. El cráneo de ruso Anatoli Petrovich Bugorski (1942) fue atravesado nada menos que por un haz de protones. En 1978 e encontraba realizando su tesis doctoral cuando el lado izquierdo de su cara fue afectado por el haz de protones en una manipulación para arreglar el entonces mayor acelerador soviético de la época, el sincrotrón U-70. Aunque la dosis asimilada por Bugorski debería haber sido mortal, las consecuencias fueron una hinchazón del lado izquierdo, quemaduras en tejidos y algunas secuelas de por vida que no lo alejaron de los laboratorios (de hecho termino su tesis): tinnitus, parálisis facial y crisis de ausencia. Cuenta que observó un flash «más brillante que un millar de soles». No puedo evitar acordarme de la preciosa historia que contó en su día Antonio Martínez Ron, ¿Qué ven los astronautas cuando cierran los ojos?

 

«Un científico ruso llamado Anatoli Bugorski fue atravesado en una ocasión por un haz de protones de un acelerador de partículas. Sobrevivió». Fuente: Cuenta de Facebook de ILFScience. http://goo.gl/FO2hhV


Cosas de alumno XXXIV

Pregunta de examen de Eugenio: «Qué es un “cladograma“».

Respuesta de un/a alumno/a: «Algo que antes estaba claro y ya no está tan claro».

 

Fuente: wikipedia.


Tú puedes trabajar de adivinador (razón: La Junta)

La historia es la siguiente. La Junta de Andalucía tiene un portal dedicado a la búsqueda de empleo. Admirable. La Junta de Andalucía no filtra el tipo de empleo que publican las empresas. Nada admirable. La historia termina: en el portal hay una oferta de empleo de Astrólogo, vidente y afines. Tal como suena. Fin de la historia. NB: se acompaña la historia de una captura de pantalla.

Lo grave lo señala Manuel Molina Almirante -le debemos el soplo- en su perfil de Facebook: el anuncio está en la categoría Educación/Servicios sociales. Un disparate. No creo que haga falta experiencia. Así que, si estás en paro, afirma sin dilación que sabes adivinar el futuro. Por ejemplo, corta un tomate, mira el tipo de corte y di con los ojos entornados: «esta noche se pondrá el sol».

 

Fuente: Clic para ampliar la imagen. Portal de empleo de la Junta de Andalucía (http://goo.gl/6RZ8ck).

 

De cualquier manera, como decía ayer en mi tuit, si el pueblo decide que la adivinación y la astrología sean empleos dignos de mención, adelante. Oposiciones y todo.

 


El ordenador que soporta más presión del mercado

Porque no se trata de un portátil de tecnología de 14 nanómetros, no no, según tecnopasión tiene «una tecnología de 14 manómetros [sic]». Espero que esta pequeña entrada no se la tomen a mal en la redacción del sitio, simplemente es un error simpático. De hecho, tengo que reconocer que mi propio corrector insiste en cambiarme nanómetro por manómetro. El primer concepto -el correcto- se refiere a una unidad de medida de longitud, un nanómetro [el corrector sigue insistiendo] es la milmillonésima parte de un metro (10-9). Por contra, un manómetro es un instrumento de medida para medir presiones en el interior de los fluidos. Vamos, que si el portátil tiene 14 manómetros es normal que el grosor sea de 72 mm, tal como anotan en la página, para que entren tantos manómetros. Estamos hablando de nada más y nada menos que de 7,2 cm, no es moco de pavo (si tienes a mano un bolígrafo bic, el grosor sería la mitad de su longitud). Obviamente el grosor será de 7,2 mm, a no ser que viajemos más allá del año 1996, cuando los portátiles ya tenía un grosor de unos 6 cm.

Fuente: Tecnopasión

Fuente: Tecnopasión

 

NOTA: gracias a Álex Costa Albero por enviarme el enlace.


Física para náufragos

Este vídeo me ha parecido muy didáctico. Se observa una niña achicando agua de una canoa de una forma muy original, con oscilaciones de un lado a otro consigue reflotar la embarcación. La secuencia podría incluirse en un curso de «Física para náufragos». No he podido encontrar la fuente original, si algún lector la encuentra, le ruego que nos la haga llegar.