14 maneras de destruir la humanidad [Reseña]

Toda aquella persona familiarizada con la divulgación científica sabe que una publicación de Next Door Publishers es garantía de calidad. Y con «14 maneras de destruir la humanidad» no se han quedado cortos.

La temática del libro viene al pelo en estos terribles momentos que vive la humanidad con la pandemia del covid-19. A eso sumamos mi inclinación por leer este tipo de obras. Es más, estuve a punto de escribir un libro apocalíptico del estilo, pero lo azares del destino me hicieron desistir. Incluso me recorrí varias partes de España dando una charla medio monólogo titulada «10 formas de acabar con el mundo». Somos tan egocéntricos (yo yo yo yo el primero) que confundimos humanidad con mundo. Por eso abajo algunas veces hablo del mundo, aunque en el libro dejan claro que hacen referencia a la destrucción de la humanidad.

Tengo que reconocer que no conocía a Daniel Arbós y Màrius Belles. El primero licenciado en Biología y el segundo en Física. Un tándem perfecto que proporciona un valor añadido a la calidad de los temas tratados. Porque el mundo se puede destruir de muchas maneras y, en bastantes de ellas, habitan varias disciplinas científicas. El estilo de ambos divulgadores es humorístico en ocasiones, irónico en otras e, incluso, pasa la barrera del desenfado. Lo que consiguen es que la lectura sea posible para cualquier tipo de lector, es más, lo convierte en un regalo perfecto para cuñaos. Metáforas, comparaciones, continuas referencias al acervo popular, etc. Leyéndolo, «te sientes Carl Sagan, pero con menos cejas». El libro no solo tiene interés por las 14 formas de destruir el mundo (que se enumeran rápido en el párrafo siguiente), sino porque parece que lo estás comentando con tus amiguites en la barra de un bar a la salida del trabajo. Y encima aprendes cosillas interesantes.

De hecho desde el principio nos avisan que no quieren que este libro nos amargue la existencia pensando que vamos a morir:

«ni vamos a pronosticar una fecha para irnos todos juntos al hoyo ni es nuestra intención que seas presa de temores infundados»

A mí esto me tranquilizó al principio, entre tanta locura con el asunto del coronavirus. Las catorce formas de acabar con el mundo que proponen son (me permito la licencia de cambiar títulos):

  1. Fin del Sol
  2. Supernova
  3. Apocalipsis zombi
  4. Supervolcanes
  5. Pandemia
  6. Resistencia a los antibióticos
  7. Asteroide
  8. Cambio climático
  9. Fin a lo Terminator
  10. Holocausto nuclear
  11. Comidos por la mierda (contaminación)
  12. Nos quedamos sin abejas
  13. V (invasión extraterrestre)
  14. El progreso científico

Sin Sol dice que tendríamos un «frío de rebecota y pezones que podrían rayar diamante». Pero no hay que asustarse, «nuestro Sol está hecho un chaval». A las supernovas tampoco debemos temerles, aunque «somos polvo de estrella a la vez que las estrellas nos pueden reducir a un rastro de polvo». Menos mal que la invasión zombi es ciencia ficción, puesto que un modelo matemático nos dice que en un mes tomarían todo EEUU. Sobre supervolcanes, para qué engañaros, nos presentan algunos candidatos a cataclismos mundiales, aunque con baja probabilidad. A las pandemias les dedican un buen capítulo… la verdad, no es el mejor momento para hablar de ellas. Os invito a que lo leáis por vuestra cuenta. Peor lo tenemos con el tema de los antibióticos, pues con tanto mal y excesivo uso nos estamos quedando sin antibióticos útiles. Cada año sube la cifra de personas fallecidas por diferentes infecciones. Respecto a que nos aplaste una piedra enorme… pues ya ha ocurrido en el pasado y puedo ocurrir en el futuro. Para nuestra tranquilidad, los autores desgranan qué formas tenemos ahora de detectarlo con algo más de tiempo y qué ideas se van barajando para acabar con el asteroide. Y el cambio climático, pues tal vez no acabemos con el mundo, pero sí con la humanidad. Es uno de los escenarios más probables de nuestro propio fin, como ya hicieron las cianbacterias. Les parece a los autores muy improbable una rebelión de máquinas, pero sí les parece algo más posible el que apretemos el botón rojo y nos machaquemos a bombas nucleares. «Los humanos, por donde pasamos, ensuciamos. Y lo ensuciamos todo: por tierra, mar y aire». Podríamos morir como un tamagochi al que no limpiamos, pero está en nuestra propia mano el ponerle remedio. Lo que no está claro (y lo dicen) es que las abejas vayan a desaparecer, así que no creo que el mundo termine así. Mucho menos por una invasión alienígena, aunque no me neguéis que no molaría. Hablan del que una de las formas de aniquilación del mundo es por algún resultado del progreso científico, como agujeros negro en el LHC o el uso de antimateria. Es ciencia ficción por mucho que nos guste el tema.

El libro termina con un epílogo en el que nos dice qué hacer en caso de que vivamos en un Mad Max. Yo no me planteo mucho eso, solo me gusta leer este tipo de libros para pasar un rato, como al que le gustan las novelas. Un libro recomendable para gente a la que le gusta la lectura fresca y con poca floritura, aunque llena de rigor y datos de interés.

Os dejo escuchando a la grandísima Tina Tarner, que viene como el agua a las espinacas.

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