La licencia poética

Quién ha dicho que la gente de ciencia no sabe disfrutar del arte. Quién ha dicho que la gente de ciencia es capaz de sentir y de sobrecogerse con una película o un poema. Los científicos también lloran. La clave está es diferenciar la realidad de la ficción. Ahí es nada...

«Si un poeta emplea expresiones como "agujero negro" o "grado de libertad" fuera de su contexto, sin saber a ciencia cierta de qué se trata, no nos molesta en absoluto. De igual modo, si un autor de ciencia ficción utiliza unos pasadizos secretos en el espacio-tiempo para enviar a sus personajes a la época de las cruzadas, nos podrá gustar o no esa técnica literaria, pero se tratará sólo de una cuestión de gustos.

En cambio, insistimos en que los ejemplos citados en este libro no tienen nada que ver con licencias poéticas. Estos autores hacen discursos supuestamente serios sobre filosofía, psicoanálisis, semiótica o sociología, y sus trabajos son objeto de innumerables análisis, exégesis, seminarios y tesis doctorales. Tienen la clara intención de hacer teoría y bajo ese supuesto los criticamos. Por lo demás, su estilo casi siempre es pesado y pomposo, lo que hace muy poco verosímil la idea de que su objetivo sea esencialmente literario o poético». Imposturas intelectuales, ALAN SOKAL y JEAN BRICMON

3 pensamientos en “La licencia poética

  1. Sigo sin entender la diferencia entre "ciencias" y "letras" como si de cosas independientes se trataran, cuando básicamente son lo mismo.El problema no es que una persona se deje llevar por su "momento sensible". La poesía o la lieteratura no son sólo para decir chorradas culturalmente heredadas como el amor o que echas de menos a tu perro. Todo proceso de cristalización de la intelección es literatura: se escriba en base 2, con 29 letras (o lo que le salga del mismo a la #RAE) o con Kanjis. En segundo lugar, las figuras retóricas por desgracia están mal conceptualizadas tanto por el profesorado como evidentemente por el alumnado que posteriormente será profesorado, ergo (como ya me ha sucedido por twitter) presentan como "sarcasmo" lo que es "ironía" o como "axioma" lo que es un "esperpento" algo provocado por la falta de experiencia literararia que no es más que la falta de experiencia empírica (o de la vida, si así les parece más 'humano') La ciencia se forma con la observación sistemática y sus relaciones posibles que derivan en conclusiones, en principio, universales: se explique mediante el lenguaje que se explique.

  2. Las figuras retóricas no son tan retóricas ni tan figuras, ya que están en la base de nuestra conceptualización del mundo, como saben muy bien quienes están al tanto de la lingüística cognitiva (como aperitivo, la obra Metáforas de la vida cotidiana, de Lakoff y Johnson). Por otro lado, no creo que el experimento de Sokal valga para ridiculizar cualquier intento de sentar bases científicas a algunos saberes (como, por ejemplo, la semiótica), sino que, más bien, intenta poner en tela de juicio la tontería que se ha creado en torno al modo de producir la "literatura científica". Algunos estudios de investigación científica pasan a ser desmontados en un periquete por el laboratorio de referencia de al lado. En definitiva, la cuestión sería si sólo son ciencias las "ciencias" y las letras sólo valen, en estos casos, como ilustraciones; o si cabe la posibilidad de que exista alguna que otra ciencia social. O, en todo caso, igual nos tenemos que poner de acuerdo sobre lo que es científico y no es científico. Igual, en este caso, lo tenemos que hacer con palabras. ¿Utilizaremos licencias poéticas (en la investigación retórica y teórico-literaria, por cierto, hace mucho que se ha dejado de utilizar este término. El conocimiento avanza también en otros campos…)?

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