Comenta la cita I

Hoy estrenamos sección. Yo dejo la cita y, ustedes, la ponéis a parir. O la elevais al más alto trono de la razón.

«Solamente hemos de ocuparnos de aquellos objetos para cuyo conocimiento cierto e indudable parecen ser suficientes nuestras mentes» Reglas para la dirección de la mente, DESCARTES.

5 opiniones en “Comenta la cita I”

  1. Descartes me produce sentimientos encontrados. Primero, como siempre, el racionalismo es LA filosofia, segun mi entender.Segundo, la defensa que hace de la existencia de dios en el Discurso del Metodo no me parece sastifactoria, y siguiendo con esta frase, tampoco me parece que entraria en lo que el pasaria por lo que deberiamos ocuparnos.Esta frase en si me parece que hay que tomarla con cuidado. Leida en un primer momento es pesimista. Pero si la cambiamos un poquito podemos tener algo valioso. Yo diria : "No debemos ocuparnos de aquellos objetos para cuyoconocimiento cierto e indudable no es suficiente nuestra mente" Ya que algo en apariencia no basta para que sea asi…

  2. Creo que intenta evitar el "quien mucho abarca poco aprieta", la idea es no intentar lo que a todas luces no lleva a ningún lado. Tiene la lógica del no desperdicio, pero interpretada de forma rigurosa podría paralizar todo tipo de avance (si sólo vamos hasta donde sabemos que podemos ir, no avanzamos nunca en nuevas direcciones).O sea, ni siquiera sé si me gusta o no. Como el propio Descartes. Y probablemente como a él mismo le parecería adecuado.

  3. Pues depende del cristal con el que se mire. la cita, tomada en su contexto histórico, tiene un sentido positivo para la época. Sería aplicable a las sesudas diatribas sobre el sexo de los ángeles,por ejemplo, que llenaron tantas páginas. Economía de medios y sentido común, se diría.Actualmente presupone la imposición de un límite a priori, porque, vamos a ver ¿quién delimita el campo de esos objetos cuyo conocimiento puede ser cierto e indudable para nuesra mente? dependerá de los medios de los que se disponga y del método que se aplique, ¿no?. Imagino que en su época, los objetos de estudiode los que utilizan el acelerador de partículas no serían imaginables.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*