Toreros, cornadas y pérdida de lectores

Tal como dice el final del título, espero perder lectores con esta entrada, al más puro estilo mimesacojea.

En primer lugar, todos mis mejores deseos de recuperación a Juan José Padilla, con el cual posiblemente tenga alguna amistad en común (él es jerezano y yo vivo en Rota, además somos casi de la misma quinta). Así que, espero que no se tome esto como un motivo de mofa ni nada por el estilo (la prueba está en que no enlazo vídeos ni fotografías de la cornada). Juan José, mejórte y que estés pronto en pie.

Dicho esto entremos en faena, nunca mejor dicho. Aunque sólo quería escribir dos líneas para invitar a la reflexión entre los lectores. De pequeño era aficionado al toreo pero con los años me he ido distanciando de esta dudosa fiesta nacional. Sobre todo porque he entendido lo que es la evolución y que toros y humanos son hermanos desde el punto de vista evolutivo. Incluso somos hermanos del virus del ébola y de una mofeta. Con el tiempo he aprendido a respetar a todo ser viviente, a no aniquilar gratuitamente. Incluso me molesta cuando un alumno mata una mosca o estruja una lagartija, aunque no me la dé de San Francisco Asís. Anoche, sin ir más lejos, estuve viendo un documental sobre el barrio de Torreblanca en mi Sevilla natal y un sujeto enseñaba los gallos que echaba a pelear. Me pareció atroz.


Cualquier ser vivo merece mi respeto, un brócoli también. «Broccoli bunches» por Taken by
fir0002 | flagstaffotos.com.au
Canon 20D + Tamron 28-75mm f/2.8

- Trabajo propio. Disponible bajo la licencia GFDL 1.2 vía Wikimedia Commons.

El caso es que el ser humano mata. Mata animales y arranca plantas, como el resto de seres vivos. Pero esta modalidad de asesinato es necesaria. Es supervivencia. Punto. O me como un pollo y una lechuga (por decir algo) o muero de inanición. Otra historia es la de los vegetearianos, de los cuales conozco a muchos y merecen todo mi respeto. Aunque para mí, desde el punto de vista de ADN, lechugas, pollos y humanos están al mismo nivel. Me parece igual de digno o indigno comer un cerdo que una rúcula, pues los pilares básicos de su existencia son los mismos. La ciencia ha demostrado hoy esto y mucho más, aunque hay algunos -llámense creacionistas- que no se enteren.

Matar por diversión es otro asunto. He llegado a detestarlo. Aunque grandes amigos míos amen el toreo, se lo digo abiertamente. Lo más curioso viene en casos como el del diestro de moda, Padilla. El país se sobrecoge por una cornada brutal. Y ahí van mis preguntas para la reflexión:

 

1. ¿No podemos sobrecogernos cuando el toro es atravesado por las banderillas?

 

2. ¿No podemos sobrecogernos cuando el toro es atravesado por la espada?

 

3. ¿No podemos sobrecogernos cuando el toro es rematado por el puntillero?

 

Para mí, estamos al mismo nivel, y si no lo ves así, no entiendes lo que nos presentan hoy en Amazings. El problema es que vivimos en la España de los dos cojones, y no sabemos lo que es que te claven una espada en la espalda. Por favor, no me vengan con la historia manida de que el toro de lidia se extinguiría: ¿si la raza humana estuviera en peligro de extinción dejarías que te torearan? (y esta es la cuestión 4). De paso, podemos hacer corridas de linces ibéricos para que no desaparezcan, ¿no?

 

Finalmente, como dice Wagensberg, «no es admisible un espectáculo que se basa o que requiera el sufrimiento de un ser»:

 

NB 1: esta es la única entrada desde 2007 en la que permitiré insultos al autor, puesto que se entenderán como un éxito de la misma.

NB 2: 20 Respuestas antitaurinas, en Ciencia al día. Y la segunda parte.

NB 3: Hay un libro en Laetoli titulado A favor de los toros, el cual defiende la eliminación de las corridas de toros. Su autor es Jesús Mosterín.

17 pensamientos en “Toreros, cornadas y pérdida de lectores

  1. Te estás volviendo animalista? Discrepo con lo de los vegetales. Estamos hechos de los mismos ladrillos, pero su fisiología les impide sentir dolor. Y esa es la esencia del rechazo al maltrato por diversión. Hay otras formas de maltrato. Me refiero a la experimentación. Yo las abordé en su día. Os dejo el enlace: http://casimirobarbado.blogspot.com/2008/06/los-inocentes.html En cualquier caso, me alegro de que hayas adquirido esta nueva forma de afrontar lo vivo y la biodiversidad. Deberías repensar otros cuentos relacionados también con la Ecología. Pero no quiero volver a lo de siempre. Al menos en público.

    • En realidad yo hablo de vida, no de dolor. Por tanto tu discrepancia se basa en algo que realmente no he dicho (supongo que lo dices por el vídeo que pongo).

      Respeto los seres vivos porque son seres vivos, no porque sufran (también por esto, pero en segundo término). Así de bestia soy. Pero mi instinto de supervivencia supera a mi respeto por la vida. Si tengo que comer, como. Voy a ver esa entrada, gracias por compartirla.

      • Enhorabuena por la entrada, es fantástica 🙂 Sólo un matiz a este último comentario que has hecho. Los vegetarianos tenemos el mismo instinto de supervivencia que usted, y comiendo vegetales, sobrevivimos en perfecto estado de salud. El instinto de supervivencia no tiene nada que ver con comer carne. Otra cosa es que a tí te signifique un esfuerzo enorme renunciar a un buen cocido o a un buen solomillo. Un saludo.

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  4. Completamente de acuerdo con el artículo. A esta altura de la evolución social algunas personas deberían aceptar que no tienen forma de sostener las corridas de toros con argumentos lógicos.

  5. Francamente, me sorprende (a pesar de que estoy acostumbrado a la estupidez) que sea necesario debatir una actividad tan irracional, injustificable e incivilizada. Desde mi cultura y probablemente desde la gran mayoría, estos actos son vistos con el mismo desprecio que se vería gente reunida para patear perros. Incluso si no hubiera dolor en el animal, sigue siendo patético destruir tanta belleza sólo para realzar sentimientos primitivos en el Hombre.

  6. Nosotros en Chile, nada de toros…pero también tenemos problemas por la fiesta que significa “El rodeo” , en donde se atajan novillos en una encerrona con caballos, a veces se aplastan contra una barrera, hay gente que disfruta del espectáculo, y hay otros que dicen que se maltrata a los animales. Yo creo que poco a poco estas prácticas tienen que desaparecer, aunque las peleas de gallos clandestinas aún ocurren porque se hacen apuestas, y donde manda el dinero, cuesta mucho decir no.

  7. Pingback: Historia de un torito bravo |

  8. Eugenio, estoy completamente de acuerdo con lo que apuntas. Espero y deseo que este tipo de actos tan atroces desaparezcan de una vez por todas. No sé si será la falta de empatía, el poco respeto por la vida de otros seres vivos, la ausencia de criterio propio al dejarse engullir por una visión cultural convergente que no les deja ver más allá de sus narices, o una mezcla de todo. La cuestión es que ningún gobierno debería permitir actos tan bárbaros con los se que solo pone de relieve lo poco que han evolucionado algunos desde la época de los romanos.
    Un saludo

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