Séptimo pin de Ciencia en el XXI

En este blog se premian los mejores comentarios.

En la entrada sobre las creencias inadecuadas de los alumnos sobre la naturaleza de las ciencias, el amigo Papa va y suelta esta frase colosal:

Aprender ciencia consiste en intentar probar y/o refutar de la mejor forma posible lo que dice el profesor en clases

El 7º pin de Ciencia en el XXI, para Papa


Consulta los otros pines.

Actualización 23 de marzo de 2009
Papa ha escrito una entrada al respecto.

4 pensamientos en “Séptimo pin de Ciencia en el XXI

  1. Ya ves… aunque yo siempre la liaba por cosas como esas. Tuve en general profes bastante perezosos (salvo honrosas excepciones) y yo era bastante toca huevos, todo hay que decirlo, así que mis cuestionamientos no acababan siempre bien. En los exámenes por ejemplo, solía probar demostraciones distintas de las que venían en la teoría (aunque sólo fuese… un poquito distintas), odiaba aprenderme las cosas de memoria y adoraba llevar la contraria. El problema venía cuando tenía razón y no se me daba. Creo que por cosas así he acabado en Bellas Artes ;).

  2. Desgraciadamente, además de pocos alumnos que muevan la cabeza hay pocos profesores que quieran que la muevas o que lo intenten. Este es un sistema anquilosado, donde lo bueno se mide en excepciones.Aún recuerdo como me enfadé mucho cuando una profesora de matemáticas de mi hermano, hace ya tiempo, le espetó: “pues te lo crees y punto”, ante la insistencia de mi hermano en preguntar una cosa que no entendía de la clase.En ese momento la hubiera hecho tragarse un libro de matemáticas.

  3. Gracias Eugenio, no sabes lo bien que me cayo la noticia de que me había ganado el pin. Je.Disculpa por no haberte comentado antes, pero quería poder dedicarle una entrada en mi blog, y como no podía actualizar desde el miércoles, quede medio estancado con esto. Te invito a pegarte una vuelta, a mi blog, ya que he puesto una entrada sobre el asunto y te he robado la imagen para poner un link en el marco.

  4. Eso me recuerda una ocasión en que un profesor me calificó mal una respuesta a un examen, la pregunta era: ¿cuál es el metal que mejor conduce la electricidad? Obviamente contesté lo que él mismo me enseñó: El oro. Y al reclamarle me salió con: “no podemos hacer instalaciones eléctricas en las casas usando oro, ¿verdad? ¿de qué te quejas? ¡Te puse diez!”. Lógicamente lo que me interesaba era que reconociera que él estaba en un error, cosa que nunca sucedió.

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