El mundo no sabe dividir

Ultimamente se está hablando mucho de la crisis alimentaria, como si fuera un problema nuevo. Ha sido preocupante, sigue siéndolo y lo seguirá siendo si no hacemos algo.

Acabo de leer en 20 minutos este titular:

Somos 854 millones de hambrientos, 1.600 millones de gordos y 400 millones de obesos

Se trata de una cuestión de cuentas:

– Si los 400 millones de obesos comen la cuarta parte o se someten a algún tratamiento nos quedamos con 300 millines de personas que comerían en su lugar.

– Si los 1600 millones de gordos (estoy rozando este colectivo, por eso he empezado a coger la bici para ir al cole) comen la mitad tenemos 800 millones más de “plazas”

En definitiva, si compartimos, sobrarían 800+300-854=254 millones de platos en la mesa. Esto es lo que se llama enseñar matemáticas con ejemplos positivos, en vez de enseñar a dividir repartiendo tortas. Pero, aunque todos sepamos que la solución del problema no es tan fácil (sólo era un juego matemático, que quede claro), sí es un gesto el no comer con gula y despilfarro. El sábado estuve en una boda en la que me llenaron (¡de una vez!) tres copas con distintos vinos (yo sólo quería cerveza, soy así de simplón). Se podrían ahorrar esas cantidades, y focalizarlas a proyectos para la sostenibilidad de los pueblos hambrientos.

Una pregunta para ustedes:

¿Podrá la ciencia atajar el problema de la crisis alimentaria?

Aclaración para los aludidos: no tengo nada en contra de la gente rellenita (a mi me sobran unos 10 kilos), esta entrada está enfocada a la solidaridad. Así que no se me enfade nadie.

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El tiempo en Galileo
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5 pensamientos en “El mundo no sabe dividir

  1. Creo que la Ciencia puede proponer soluciones para atajar la crisis alimentaria, pero para ello debe ser tenida en cuenta por los políticos y economistas y ya sabemos que en general los Gobiernos son algo reticentes a ello, creen que pueden solucionar cualquier problema sin demasiado asesoramiento.

  2. En mi opinión, la ciencia tiene poco que decir en estos casos. En un mundo en el que se comercia con todo: con el precio que tendrán las cosas, con créditos de riesgo… con todo. Qué quieres. Todo funciona más o menos de manera estable, hasta que a alguien se le ocurre mirar qué cojones está comprando, y entonces se va todo a la porra. La gente se acojona y ya no compra. Los bancos cierran el grifo. El precio del dinero cambia. Unos países tienen el dinero, otros el petróleo y otros nada. Los que tienen el petróleo piden cada vez más dinero, que cada vez vale menos, por una materia prima que se agota poco a poco. En los países que tienen el dinero, hay dos personas: el intermediario y el consumidor final. El intermediario, por supuesto, no va a dejar de ganar dinero, así que también sube el precio, y el que lo acaba pagando es el consumidor. Pero en los países que tienen dinero, todavía se lo pueden permitir. En el resto de países, que no tienen nada… ¿qué?¿Qué puede hacer la ciencia aquí? Absolutamente nada.

  3. Una crítica usual a la economía es aquella que afirma que los economistas pueden predecir con precisión la crisis que ocurrió antesdeayer.Ni es tan sencillo, ni la ciencia es tan inutil. Además en estos temas ocurre como en el futbol, todos tenemos una opinión, sea o no correcta. La economía es un sistema dinámico, en el que, cosas del caos, a veces una pequeña variación, puede producir efectos no tan pequeños.Hasta aquí,no he dicho nada nuevo. Ahora mi opinión ( y sólo es eso, mi opinión, posiblemente erronea, claro): sobran los especuladores. Creo que los sistema económicos, en los que se muevan bienes físicos, tangibles o intangibles, e incluso bienes financieros, se ven muy alterados cuando irrumpen en ellos movimientos de capitales de carácter puramente especulativo. Ahora se culpa a los combustibles bio, que hacen subir ( artificialmente ) el precio de los cereales, que provocan el acaparamiento de los mismos para su posterior venta a precios aún más altos, lo que provoca escasez y nuevos aumentos de precios, y así, en un absurdo círculo vicioso. No tengo claro que la alternativa sea la energía nuclear, pero me parece que a este paso podremos ver un bonito “efecto mariposa” en el sistema económico mundial, sencillamente se nos puede ir todo a la mierda.Saludos.( Nota: no sé si seré yo el único, pero algo que he observado es que tanto a nivel particular, como a nivel global, cada vez producimos más basuras. No sólo nuestrop consumo es desaforado, tambien es altamente ineficiente, creo).

  4. Desgraciadamente, estoy con Iñaki. Creo que la ciencia dispone, desde hace tiempo, de medios suficientes para poder arreglar muchos de estos problemas. Sin embargo, no basta con poder: también hay que querer.Aparte de que ver el hecho del hambre en el mundo como “un problema que hay que solucionar”, es muy reduccionista. Yo no voy a ser menos, y me voy a marcar otra frase lapidaria y sesgada: nosotros vivimos como vivimos gracias a que otros están explotados. Si en los países del tercer mundo tuvieran medios y cultura, ¿realmente creéis que seguirían siendo nuestros esclavos por cuatro pesetas? ¡Sí, claro!En cuanto a lo que dice Juanjo sobre los biocombustibles, el Camarada publicó ayer algo bastante bueno. Y, por la nuclear, pues hombre… es duro decirlo, pero hoy por hoy creo que es la única solución. A menos que estemos dispuestos a retirarnos todos a una granja a cuidar cabras.Saludetes varios.

  5. Estoy completamente de acuerdo con Iñaki. En cualquier caso quiero señalar que, de buscar un medio técnico como solución hablamos de tecnología, no de ciencia (como la ciencia no se dedicara a investigar la naturaleza humana para averiguar cómo podemos ser tan capullo y cómo alterar eso…)(Y sí, disponemos de los medios técnicos, pero los problemas no son tan sencillos nunca…)

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