Un científico en el supermercado [Libro]

Los científicos, como el resto de personas, van a los supermercados, se relajan en la playa o van de copas con amigos. Incluso tienen abuelas que cuentan historias. Porque todos tenemos abuelas, o casi todos. Pero la abuela de José Manuel López Nicolás ha dotado a este gran divulgador científico de características únicas en el mundo de la comunicación. Y bien lo demuestra en su reciente libro «Un científico en el supermercado». No voy a hablar del contenido del libro, porque no me gusta destripar las obras. Solo indicaré algunos aspectos que me parecen novedosos, originales y únicos en el género en cuestión.

Es difícil hacer lo que hace López Nicolás, dotar una obra de divulgación científica de ternura, humanidad y cultura general. Y consigue lograrlo introduciendo la intervención de su hija Ruth como eje vertebrador del libro. El autor, catedrático de la UMU, no inventa nada, pues tiene una hija curiosa y preguntona, algo tocanarices, una cualidad que nos encanta a los profesores de ciencias. La hija ideal para un científico y fiel a su bisabuela. Si quieren entender esto, deben leer el libro.

La estructura de este libro es completamente rompedora, no se parece en nada a la divulgación que estamos acostumbrados a consumir en nuestra época. José Manuel López Nicolás nos cuenta una historia. Más bien el relato de un fin de semana. Un fin de semana en la Dehesa de Campoamor, muy cerquita de su Murcia natal, aunque en Alicante. En aquel entorno de playas idílicas (esperemos que se recompongan tras el azote de hace unas semanas), el científico y la hija mantienen conversaciones de todo tipo. Pero no solo con su hija, habla con todo el que se le pone por delante. Porque si en algo se caracteriza el autor es en que sabe hablar. Y muy bien.

Las conversaciones se van sucediendo en distintos entornos que le sirve al autor para hablar de todo aquello que le interesa: remolacha, vitaminas, aditivos, etc. Como López Nicolás es bioquímico tal vez pensemos que solo nos demuestra su saber en este campo. Pues no es así, nos abruma cuando despliega conocimientos de Matemáticas o de Física. Es un científico del siglo XXI, pues sabe que la clave de la investigación científica está en la interdisciplinariedad y en la multidisciplinariedad. Esa es la razón por la cual en estas líneas podemos disfrutar diálogos con amistades del autor que provienen de distintas disciplinas científicas. Y la sorpresa de la abuela, por favor, deben leer el libro solo por la sorpresa de la abuela.

Estamos, por tanto, ante el Galileo murciano del siglo XXI. El sabio italiano hablaba con filósofos, trabajadores de la metalurgia, fundiciones, etc. Nuestro catedrático habla con amigos, deportistas famosos, etc. Y, por supuesto, con su hija, la principal impulsora de todas las cuestiones que acaban saliendo a la luz. Conversaciones repletas de familiaridad y cercanía, como las que podríamos tener en el bar de la esquina. La actualidad también es un punto fuerte en estos diálogos. El que un libro de divulgación científica sea actual no es algo fácil. Solo está al alcance de científicos de primera línea y que conocen bien por dónde van las investigaciones científicas más punteras. José Manuel López Nicolás es experto en ciclodextrinas y nos trae en este libros maravillas sobre ellas.

Y a pesar de todo lo que he aprendido con este libro y que no os he contado (leedlo, que se lee en un día), me quedo con el profundo respeto que rebosa el autor hacia los mayores o la humanidad que muestra cuando habla de los Reyes Magos. Una forma de sentir la vida y de comunicar que está solo en la mano de unos pocos.

Título: Un científico en el supermercado
Editorial: Planeta
Año edición: 2019
Número de páginas: 320

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