¿Por qué me gustan más los guepardos que los Lamborghini’s?

Estoy preparando actividades para Física y Química de 4º de ESO y me encuentro con un artículo de hace un par de años y que no se comentó por aquí en su momento. Se trata de Locomotion dynamics of hunting in wild cheetahs, publicado en Nature en junio de 2013. Resumiendo: lo que hace al guepardo especial es su aceleración, no su velocidad. Bien que es el animal terrestre que mayor velocidad en recta alcanza, pero lo cierto es que muy pocas veces necesita llegar al máximo, pues con su facilidad en realizar cambios bruscos de dirección lo convierten en una máquina muy eficaz. Lo interesante es la capacidad que tiene de acelerar en 3 m/s en una sola zancada y decelerar en 4 m/s también con una zancada. Es realmente fascinante, más de lo que piensas, sobre todo si lo comparamos con un deportivo.

 


«Acinonyx jubatus walking Flickr» por Flickr user Rob Qld – Flickr here. Disponible bajo la licencia CC BY 2.0 vía Wikimedia Commons.

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Guevedoce: huevos a los doce

En enero escribía la entrada El increíble caso de las niñas a las que les crecía un pene (imprescindible leer la entrada para saber de qué va esto). Estos días estoy recibiendo un aluvión de visitas con respecto a esta entrada. Creo que la razón es el artículo Growing a penas at 12: ‘Guevedoces boys of the Dominican Republic, en The Telegraph. Interesa este artículo porque aparece el testimonio de uno de estos chicos, Johnny:

 

No me sentía bien, no me gustaba usar falda ni me sentía atraído a jugar con las niñas. Todo lo que yo quería era jugar con pistolas de juguete y con chicos.

 

Créditos: The Telegraph

Las hormigas suicidas y el lado oscuro del comportamiento colectivo

La manada inteligente [libro]

El libro que ha escrito Peter Miller goza de una narrativa joven y carente de letargos. En «La manada inteligente» podemos encontrar todo tipo de historias perfectamente hilvanadas, tanto es así que se me antoja difícil que el lector —por muy vivaz que sea— conozca todas ellas con detalle. La lectura de seguido es tarea ardua, pues a cada momento se apetece buscar un vídeo o ampliar información sobre las curiosidades que introduce con sutilidad. El objetivo de Miller es directo [spoiler]: el propio ser humano se comporta como una manada inteligente. El autor analiza los seres vivos que de manera clásica han formado conjuntos: abejas, hormigas, termitas, langostas, estorninos, etc. Lo interesante de esta sinergia es que «distribuyen la solución de problemas entre un gran número de individuos, cada uno de los cuales sigue instrucciones simples sin llegar a tener una visión global de la situación. Nadie está al mando». Los pilares de una manada inteligente son la autoorganización, la diversidad de conocimiento, la colaboración indirecta y el mimetismo adaptativo. Animamos al lector a que se sumerja en este compendio de bichitos maravillosos, ideado por un habitual de National Geographic, Peter Miller. Sin embargo, quisiéramos desde aquí desvelar al menos uno de los secretos que guarda [spoiler], lo que vamos a denominar las hormigas suicidas.

 

 

Las hormigas suicidas

En el capítulo dedicado a las hormigas, nos cuenta Miller que estas no son inteligentes, pero la colonia sí lo es. «Cuanto más observas a una hormiga, más ganas te entran de ayudarla», dice el autor citando a Deborah Gordon. En este capítulo describe el modo en el que las hormigas discurren por trayectorias concretas, siguiendo el rastro de feromonas dejado por sus congéneres. Con esta idea en la cabeza saltamos a uno de los últimos capítulos, el dedicado a las langostas. Allí nos cuenta cómo a la naturaleza se le puede ir de las manos eso del «culo veo culo quiero». El biólogo T. C. Schneirla encontró un grupo de hormigas sumido en una actividad extravagante: giraban describiendo circunferencias sin parar:

 

«Aquella tarde había caído un buen aguacero y eso posiblemente había interrumpido la incursión y eliminado el rastro química que mantenía conectado al grupo con la colonia principal de hormigas. Cuando dejó de llover, los primeros individuos del grupo probablemente habían salido a explorar el área sin apartarse de la periferia del grupo, donde se sentían más seguros. Al hacerlo, dejaron un rastro circular de feromonas que las demás hormigas no tardaron en seguir. Al cabo de un rato el rastro era tan intenso que ninguna de ellas era capaz de escapar.  […] Al final del día, las hormigas habían dado vueltas durante más de quince horas».

 

Del artículo de Shneirla, 1944.

 

Se trata de «el lado oscuro del comportamiento colectivo». En 1944, Schneirla estudió el comportamiento de las Labidus parador en el artículo «A unique case of circular milling ants, considered in relation to trail following and the general problem of orientation», en American Museum Novitates. No es el primer caso registrado Ant mill (molinillo de hormigas), en 1921 William Beebe observó un «molinillo» de 365 m de diámetro,  en el que las hormigas tardaban 2 horas y media en dar una vuelta completa. Aquí abajo dejamos algunos sorprendentes vídeos al respecto.

 

 

 


Y ya que estamos, una de hormigas que escriben en grupo (un truco inquietante):

El increíble caso de las niñas a las que les crecía un pene

Esta entrada participa en la iniciativa #LunesPollas, de La Ciencia de la Mula Francis.

 

Las Salinas es una pequeña localidad en República Dominicana con poco interés turístico. Está situada al sur de la isla, a unos 200 km de la capital, Santo Domingo, donde trabajaba el dominicano Luis Guerrero. Este joven médico escuchó historias sobre niñas de Las Salinas que se convertían en niños en la pubertad. Dicho de otro modo: a las niñas les crecía un pene. Guerrero mostró interés obsesivo por la cuestión, en comparación con otros médicos de su época, tanto es así que se llevó el caso a Estados Unidos cuando empezó a trabajar en la Facultad de Medicina de la Universidad de Cornell (Nueva York). Parece que Guerrero tenía poder de convicción, pues consiguió que sus compañeros investigadores viajaran hasta Las Salinas para comprobar con sus propios ojos este extraño fenómeno que afectaba ya a varias generaciones.

 

MapaGuevedoce

  Poco más de 20 chicas habían nacido con evidentes rasgos de mujer. De hecho sus genitales tenían aspecto femenino, con clítoris y labios. En todos estos casos las familiares las educaban como a una chica, con vestimenta de chica, juegos de chica y tareas que en la comarca se asignaban a las chicas. Pero, como se ha dicho, cuando llegaba la pubertad les crecía pene y los labios mayores se transformaban en escrotos que albergaban los testículos.  En Las Salinas las llamaban «machihembras» o «guevedoces» («huevos a los doce»). A partir de entonces sus vidas cambiaban, pues se convertían en hombres en todos los sentidos: la voz se les hacía más grave y la musculatura se le desarrollaba. Sin embargo la aceptación nunca era completa entre los chicos, su pene era más corto de lo habitual y la barba nunca iba a estar igual de poblada. El equipo de Cornell supo desvelar el misterio y fue tal el éxito que consiguieron publicar sus resultados en la revista Science, en diciembre de 1974: Steroid 5α-Reductase Deficiency in Man: An Inherited Form of Male Pseudohermaphroditism (Deficiencia del esteroide 5-alfa-reductasa en hombres: la herencia del seudohermafroditismo masculino). Resumiendo, todos los hombres que analizaron presentaban carencia de la enzima 5-alfa-reductasa, cuya función es convertir la testosterona en un andrógeno muy potente, la dihidrotestosterona(DHT). Cuando una vida humana se está gestando, las células del nuevo ser en el útero de la madre necesitan órdenes, de hecho suspenderían en la competencia de autonomía e iniciativa personal. Es decir, nunca recibieron el mensaje para convertirse en los genitales externos masculinos. La testosterona también puede activar los receptores de DHT, pero con menor eficacia, además las machihembras no fabricaban suficiente cantidad. Pero esto se solucionaba en la pubertad, la tempestad de testosterona hacía que los receptores se activasen para acabar convirtiendo supuestas chicas en chicos, con penes y testículos. ¿Y cómo llegó a sus conclusiones el equipo de investigación de la Universidad de Cornell? Buscaron el origen de este asunto, algo en común. Encontraron veinticuatro hombres pertenecientes a tres familias diferentes. Ascendiendo en el árbol genealógico encontraron un pariente común, una mujer siete generaciones atrás llamada Altagracia Carrasco. Desde ahí llegaron a la conclusión de que había un origen genético. Y así es, una mutación relacionada con la 5-alfa-reductosa.  

 

Fuente: http://www.usrf.org/news/010308-guevedoces.html

   Fuente: http://www.usrf.org/news/010308-guevedoces.html

Pene02

Fuente: http://www.usrf.org/news/010308-guevedoces.html

 

Referencias

  • Julianne Imperato-McGinley, Luis Guerrero, Teofilo Gautier, Ralph E. Peterson: «Steroid 5α-Reductase Deficiency in Man: An Inherited Form of Male Pseudohermaphroditism», Science, Vol. 186 nº. 4170 pp. 1213-1215 (1974)
  • Ralph E. Peterson, Julianne Imperato-McGinley, Teofilo Gautier Erasmo Sturla: «Male pseudohermaphroditism due to steroid 5α-reductase deficiency», The American Journal of Medicine, Vol. 62, nº. 2, pp. 170–191 (1977)
  • Larry Joung, Brian Alexander: «Química entre nosotros», Alianza Editorial, Madrid (2014)

Orgulloso de ser primate

Hoy es 24 de noviembre, día del orgullo primate. Aceptar la evolución como un hecho no tiene nada que ver con creencias y convicciones personales. Así que esta celebración no debe entenderse como un ataque a las religiones. Abajo, dejamos un par de vídeos de Glenys Alvarez. En su blog:

Este 24 de noviembre se conmemora la publicación de “El Origen de las Especies” de Charles Darwin (1859), así como el descubrimiento de los restos fósiles de un Australopithecus afarensis apodado Lucy (1974). Esta conmemoración la enmarcamos en el Día del Orgullo Primate, y por esto los invitamos a que en un gesto de apoyo cambies tu foto de perfil en las redes sociales, que compartas comentarios, frases y vídeos alusivos a este legado para la ciencia y el racionalismo.

Mi árbol genealógico

Cómo construir una molécula de ADN con botellas y latas

[Esta entrada fue publicada en el antiguo Ciencia en el XXI, el 19 de noviembre de 2008].
Lo intenté el año pasado con una clase pero fue imposible. Los alumnos no trajeron el material [consecuencias de una mala gestión del profesor] en las dos ocasiones que era necesario. Y el material es bien sencillo: botellas PET, latas de refrescos, tapones, cañas, y bolsas de plástico. Más herramientas y elementos de anclaje.

Lo tenéis todo explicado en Science in Shchool, una revista bastante entretenida. Un artículo de Dionisios Karounias, Evanthia Papanikolaou y Athanasios Psarreas.
No me digáis que no mola el nucleótido.
Fuente: Science in School.
Si alguien lo construye le pediría el favor de que me mandase una foto, y la pongo por aquí.

Trabajando las competencias en clase de ciencias

Con esta entrada quiero compartir con vosotros nuestro proyecto editorial de Ciencias del grupo Algaida-Anaya para Andalucía. Somos tres profesores de secundaria (Myriam Quijada, Diego Castellano y Eugenio Fernández). Personalmente pienso que el tratamiento de las competencias en nuestro proyecto es un punto fuerte, por eso la editorial nos permite liberar estas tres actividades que siguen, una de Ciencias Naturales de 1º de ESO y otras dos de la materia de 3º, es decir, Biología y Geología y Física y Química.
Tras las actividades podéis ver un cuadríptico donde se explican las características del proyecto. Por supuesto, tenemos libro digital con multitud de recursos. Hoy en día es necesario y fundamental esta herramienta, de la cual puedes ver una demo aquí. Es práctico y atractivo. Entre los recursos del libro digital podemos encontrar algunos vídeos del genial Manuel Díaz Escalera, del blog f-q experimentos.
Actividad de competencias de Ciencias Naturales. 1º ESO.
Actividad de competencias de Biología y Geología. 3º ESO.

Actividad de competencias de Física y Química. 3º ESO. Esta actividad se entiende mejor si escuchas la canción.
Cuadríptico con la información básica sobre el proyecto
Aquí os dejo uno de los últimos vídeos de Manuel Díaz, una lámpara de lava casera:

La canción «La tristeza de ser electrón», de Carlos Fernández Tejero

Construir una molécula de ADN con botellas y latas

Lo intenté en año pasado con una clase pero fue imposible. Los alumnos no trajeron el material en las dos ocasiones que era necesario. Y el material es bien sencillo: botellas PET, latas de refrescos, tapones, cañas, y bolsas de plástico. Más herramientas y elementos de anclaje.

 

 

Lo tenéis todo explicado en Science in Shchool, una revista bastante entretenida. Un artículo de Dionisios Karounias, Evanthia Papanikolaou y Athanasios Psarreas.
No me digáis que no mola el nucleótido.
Fuente: Science in School.

 

Si alguien lo construye le pediría el favor de que me mandase una foto, y la pongo por aquí.