Pizarras cuánticas

Alejandro Guijarro es un joven artista madrileño que se ha llevado tres años (2010-2013) visitando los departamentos de mecánica cuántica de Cambridge, Stanford, Berkeley y Oxford, además de instituciones españolas y chinas. El propósito no ha sido otro que tomar fotografías a gran formato de las pizarras, justo después de haber sido impartida las clases. La noticia puede leerse recientemente en Colossal y me llega vía un contacto de Naukas.

Por Alejandro Guijarro. Fuente: http://www.alejandroguijarro.com/ongoing/blackboards/

 

Guijarro ha titulado a su exposición Momentum. Con gran acierto, todo sea dicho de paso. En una entrevista para the guardian confiesa que se sintió como si estuviera delante de la pizarra original al imprimirla a escala real. Tanto es así que tiene claro que lo que hacen los científicos con las pizarras es arte, aunque ellos mismos se extrañaban de ver como las fotografía.

 

Algunos de ellos quedaban intrigados, preguntándose por qué quería fotografiar el trabajo que ellos no consideraban importante. No veían como arte lo que ellos habían hecho.

 

Por Alejandro Guijarro. Fuente: http://www.alejandroguijarro.com/ongoing/blackboards/

La trágica historia del gato de Schrödinger [Humor]

«El gato de Schrödinger ha jugado un papel fundamental en los inicios de la mecánica cuántica. Es bien conocido por el famoso experimento mental, en el cual se postula que la medida hecha por un observador podría determinar el resultado de un suceso cuántico, para lo cual se usó a sí mismo como ejemplo. Su artículo sobre el tema Mein gegenwärtige Situation in der Quantenmechanik, publicado en 1935 en la prestigiosa revista Naturwissenschaften, asienta su reputación como físico teórico de primer nivel.

Después de su cortísima fama, el gato de Schrödinger se enfrentó a tiempos difíciles. La tensión continuada de nunca saber si en cada momento iba a estar vivo o muerto pronto le pasaría factura. Una a una sus fuentes financieras se vinieron abajo. En poco tiempo dejó de ser invitado a dar seminarios y sus colegas científicos y estudiantes expresaron la incertidumbre de si iban o no a aparecer en sus conferencias. Algunas personas incluso discutían si realmente seguía vivo. Gradualmente el gato de Schrödinger comenzó a beber, con frecuencia se bebeía a sí mismo en un estupor catatónico.

El insidioso abuso de los efectos del abuso crónico del alcohol empezó a afectar a su trabajo. Fue especialmente notorio en el último pequeño artículo publicado antes de su muerte en 1961, Der Maus Eigenfunctionen im Unendlich-dimensional Hilbertraum, el el cual publicó la siguiente ecuación críptica para analizar el momento de las partículas cargadas electricamente:

p[[p[p[p = <~~fafafaf | 35eeeeeeeeee >

Se ha especulado si se entiende bien, esta extraña ecuación debe tener profundas implicaciones para nuestra comprensión de las interacciones de partículas en un campo electromagnético. Desafortunadamente, el manuscrito original se cubrió con un fluido verde que parecía vómito de gato.

Su último trabajo trató sobre telecomunicaciones. Inventó el cable Cat-5 en el Bell Laboratories, lo cual supone los cimientos de Internet. En sus últimos días incluso pasó mucho tiempo jugando con la teoría de cuerdas.

Los últimos años el gato de Schrödinger sufrió una desafortunada herida en la cabeza que derivó en el síndrome de Yoda, nombre que luego representaría los inconvenientes en el habla de Yodapappankin, de la famosa película Star Wars. Aunque un escaneo del gato produjo un resultado ambiguo (de hecho no interpretable), el accidente de la cabeza afectó a sus centros del lenguaje, y su libro Um Gegenwärtige Quantenmechanik: Gesprache, Gedanken, und Haarknäuel contiene frases como "Más grande para l=0 el efecto de polarización del vacío sobre el mayor momento angular es", en cuyas palabras el orden es alterado como muestra de la conocida dislexia. Frecuentemente sus alumnos mostraban su desesperación a la hora de comunicarse con él. "¿Aprenden?, me temo que no", solía decir, bebiendo un trago de güisqui Gato Negro. "Suerte mala es". A causa de su defecto del habla muchos alumnos se vieron forzados a abandonar sus clases de mecánica cuántica. Su obsesión por los ratones y el consumo excesivo de hierba dominaban su personalidad y fue arrestado muchas veces por merodear alrededor del Labortierkunde at the Biologischen Zentrallabor at the University de Zurich». Traducido de: The Tragic Story of Schrödinger's Cat.

Aquí una divertida escena de Big Bang: http://youtu.be/J3fMQRL9yc4