[Libro] ¿Qué ven los astronautas cuando cierran los ojos?

Antonio Martínez Ron (@aberron) es un maestro del titular, por sus venas corre todo un periodista experto en localizar historias sorprendentes. Son Fogonazos que no te roban más de cinco minutos y que ya superan los diez años en la blogosfera. Con motivo de este aniversario en 2013 publicó el libro «¿Qué ven los astronautas cuando cierran los ojos? Historias de bombas, astronautas y cerebros». Se trata de una obra que recopila alguna de las entradas que ha escrito en Fogonazos, Libro de Notas, Naukas y Quo.

Galileo leería este libro y destruiría pseudocientíficos con su rayo mortal.

El título de la antología lo toma prestado de un artículo que vería la luz en 2009, ¿Qué ven los astronautas cuando cierran los ojos? Aunque esta historia ya nos sorprendió en su día, no deja de abrirnos la boca de nuevo si la leemos cinco años después. Sobre todo a los que somos de memoria corta. El último artículo cierra el libro como empezó, pero no se os va a contar. Lo mejor es que lo leáis vosotros mismos. Este remate me ha parecido que le da clase al libro y te deja en el rostro una sonrisa. De hecho, cuando terminé dije en alto «¡qué bueno!», literalmente.

No solo los titulares de Antonio Martínez son excepcionales (sin duda los mejores que conozco en la red), también la introducción en cada uno de los artículos engancha desde el principio. Comienza las historias con preámbulos sobre la vida de alguna persona, para ir introduciéndonos, poco a poco, en una anécdota concreta hasta que, finalmente, nos cuenta lo que nos quería contar. Y te deja con las ganas de profundizar en los conceptos científicos, le falta decir un «¿quieres saber más?, pues investiga por tu cuenta». A esto se le llama popularización de la ciencia con todas sus palabras, pues habla de temas científicos con toda naturalidad, sin aspavientos ni ataques de arrogancia. De ahí los fogonazos, los asombros diarios.

Parece que al autor le interesan las historias de astronautas bombas, cerebros, etc. Historias extrañas, casi de películas, como salidas de la imaginación de algún tipo de genio loco de la intriga. Pero son historias reales. Y todas tienen un denominador común en la pluma de Martínez Ron: eleva la ciencia a la práctica de la vida cotidiana. Tiene varios secretos para conseguirlo (arriba se habla de los titulares y del estilo literario), pero quizás su arma más poderosa es que consigue contactar con los protagonistas de estas historias, ya sea directamente o mediante la investigación periodística. Nos lo cuenta, prácticamente, en primera persona.

El libro lo podéis conseguir de modo gratuito en su propio blog. Sin embargo, no estaría de más alguna pequeña aportación, pues los escritores también comen.


El transistor y el esperma de los científicos

El transistor

Tal vez conozcas a William Bradford Shockley (1910-1989) como el inventor del transistor. Aunque este dato debería ser matizado. Shockley estuvo buscando un sustituto para los tubos de vacío, en concreto su idea era dar con un amplificador de silicio. Pero tras un par de años se cansó y dejó la investigación en las manos de John Bardeen y Walter Houser Brattain. Fue en diciembre de 1947 cuando Bardeen y Brattain dieron con el transistor bipolar.

Este diagrama me ha recordado a mis tiempos de estudiante. El funcionamiento interno de un transistor se explica mediante mecánica cuántica y es realmente hermoso. Fuente: http://goo.gl/E68rCW

El esperma

Lo que quizás no conozcas sea el vuelco que Shockley dio a su intereses intelectuales en los últimos años de su vida. Comenzó a interesarse por cuestiones de raza, inteligencia y eugenesia (movimiento filosófico social que defiende la manipulación humana para la mejora genética del ser humano). Calificó sus nuevas ideas como lo más importante que había hecho en toda su carrera, expresando que su objetivo no era más que «la aplicación del ingenio científico a la solución de los problemas humanos». Era un convencido al respecto, pero no es muy popular ir por los programas de televisión diciendo que se produce un efecto disgénico (véase disgenesia) al aumentar la tasa de reproducción de los menos inteligentes. A continuación podemos ver un vídeo de 1974 donde Shockley defiende su controvertido punto de vista sobre la mejora del ser humano, la raza aria de científicos.


No quiso quedarse Shockley en una simple provocación, no sabemos si intencionada. Donó su semen a un banco de esperma de genios, el Repositorio de Elección Germinal. Los medios de comunicación hablaban de este banco como el banco de esperma de los Premios Nobel, aunque Shockley fue el único que admitió que lo había donado. El banco de esperma tan solo estuvo abierto desde el año 1980 (fundado por Robert Klark Graham) hasta el año 1999. Para gustos los colores, así que hubo gente que lo defendió e incluso llegaron a afirmar que había muchos genios que pensaban igual que él, pero guardaban silencio por temor al rechazo social. En este sentido podemos fijarnos en Sheldon Cooper, no hay mejor ejemplo. En el capítulo piloto de Big Bang Theory Leonard y Sheldon acuden a un banco de esperma de alto coeficiente intelectual, lo cual es un claro guiño al Repositorio. Puedes verlo a continuación.


Nota pedante: Shockley, Bardeen y Brattain recibieron el Premio Nobel de Física en el año 1956, por «sus investigaciones sobre conductores y su descubrimiento del efecto del transistor».

 


Feliz año del átomo cuántico: primer centenario del átomo de Bohr

Comenzamos el año 2013 de celebración: se cumple un siglo desde el establecimiento del modelo atómico de Bohr. En julio de 1913 Niels Bohr (1885-1962) publicaba el artículo «On the Constitution of Atoms and Molecules» en la revista Philosophical Magazine. El modelo de Bohr es una modificación del modelo de Rutherford en el que se introduce el concepto de órbita cuantizada, una nueva visión de las órbitas atómicas teniendo en cuenta los planteamientos de la emergente mecánica cuántica. Es cierto que el modelo atómico desarrollado por Bohr no representa la imagen actual del átomo, pero se trata de un paso de gigante hacia la visión actual.

Acaba de empezar el año y algunos estarán corriendo por el parque para bajar los quilos de más o simplemente  estarán de resaca. Así que no es el momento para soltar por aquí fórmulas ni artículos sesudos. Pero nos comprometemos a escribir una serie de anotaciones cortas que irán en la siguiente línea: historia de los modelos atómicos (varios posts), modelo atómico de Bohr y éxitos y carencias del modelo atómico de Bohr.

Desde Ciencia en el XXI invitamos a todos los divulgadores a hacerse eco del centenario del átomo cuántico para que dejen caer por sus webs y blogs artículos relacionados. Se aceptan todo tipo de ideas, tal vez un comienzo sea el uso del hashtag #atomocuantico en la tuiteresfera.

 

FELIZ AÑO DEL ÁTOMO CUÁNTICO

 

Bohr, Niels (1913). «On the Constitution of Atoms and Molecules». Philosophical Magazine 26 (1): pp. 476.


Mil días de blog

Hoy se cumple el día 1 k [nota para informáticos: 1 k decimal, no binario] de este rinconcito. Celebrémoslo con un poco de humor. Recientemente he descubierto el blog La risa de la ciencia, de José Alejandro Tropea. Sus viñetas son, simplemente, magistrales. Me ha dado permiso para poner por aquí algunas. Os animo a que sigáis sus risas, porque son verdadera divulgación científica.
Crédito: José Alejandro Tropea, publicado en La risa de la ciencia.

Tesoros de la ciencia

En el sitio Jewels in Her Crown puedes encontrar auténticos tesoros de la ciencia. La tablilla Plimpton 322, el manuscrito del que se origina el término «álgebra», De re metálica, uno de los primeros libros donde ciencia y tecnología empiezan a coquetear, etc. Un sitio que merece la pena visitar y asimilar. Un lugar privilegiado para los amantes de la historia de la ciencia.
Galileo Galilei (1564-1642). Sidereus nuncius. Venice: 1610. Fuente: Jewels in Her Crown