¿Esto es legal?

Desde mi más humilde ignorancia sobre la legislación acerca de la venta de productos, ¿es legal vender un producto sugiriendo que cura el cáncer? ¿Basta con poner «Mezcla de plantas utilizadas por Maria Treben para combatir procesos cancerosos y tumores»? ¿Deberíamos ser libres de vender estos productos si solo se hace una leve sugerencia? Necesito opiniones.

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NB: permítanme que no ponga enlace ninguno, no quiero dar publicidad.

El timo del agua ovoidal

Leo con sorpresa una entrevista en La Vanguardia (El agua que bebemos debe estar viva) a un tal Antonio Lozano (emprendedor y monje zen, como leen). Me da vergüenza ajena ver cómo este señor ha construido botellas ovoidales para el agua y pretende venderlas como buenas buenísimas basándose falsamente en la ciencia. Me permito compartir una captura de pantalla de algo que me ha dejado sin pestañear un rato:

Parte de la entrevista a Antonio

Parte de la entrevista a Antonio Lozano en La Vanguardia.

A ver, que no mezclemos conceptos. Lo que descubrió Rober Brown fue que ciertas partículas de polen se movían, él no tenía ni idea de por qué. Otra cosa es que él pensase que estaban vivas, por cierto, lo acabó descartando, porque observó el mismo movimiento en el polvo. Einstein demostró que la razón estaba en el continuo choque de los átomos del agua sobre las partículas de polen. Ah, esas aguas además no eran muy potables, así que mala recomendación.

Sr. Lozano, los óvulos no tienen forma de ovoide. Sr. Lozano, yo no veo ovoides en la mayoría de las frutas, la verdad, de hecho no los veo en ninguna de ellas. Si la «energía se  mueve en vórtices» (sic), «como en el agua», ¿para qué necesitamos la botella en forma de ovoide? No voy a perder el tiempo analizando la entrevista porque es un verdadero despropósito para cualquier inteligencia básica.


Por Lookang Author of computer model: Francisco Esquembre, Fu-Kwun and lookang - Obra do próprio, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=19140345

Ahí van un par de artículos, el original de Brown y el original de Einstein. Lo de los vórtices y el agua de los huevos (sin ofender) se lo saca usted de la manga. No hay ninguna relación. Una pena que los medios de comunicación den pábulo a este tipo de engaños. Esperemos que sigan vendiéndolo en Los Ángeles y que no vengan por aquí esos vórtices vitales.

Brown

EinsteinBrown

Echemos un ojo a la página oficial de Vitbot Glass, una relación de palabras de ciencias unidas para dar un mensaje vacío de significado y que aparenta sabiduría. Nada de lo que dicen está probado científicamente y es un engaño lo mires por donde lo mires. Hay botellitas personales por el «económico» precio de 30 $, pero también venden al por mayor para empresas de bebida. Supongo que ahí está el negocio, en dar con alguna empresa ecologuay que les compre las botellas y todos juntos hacen el agosto. Por favor, no compren estas cosas.

Pones el nombre de Einstein en un pie de foto y las ventas se disparan. Típico gancho pseudocientífico.

Pones el nombre de Einstein en un pie de foto y las ventas se disparan. Típico gancho pseudocientífico.

Otro de los trucos: todo lo que has hecho antes es malo, lo mío es lo bueno. Además, digo expresiones vacías como «fermentación uniforme» y engaño al que no tiene ni idea de lo que es la fermentación. Además, el número phi, los electrolitos y las vitaminas siempre venden.

Otro de los trucos: todo lo que has hecho antes es malo, lo mío es lo bueno. Además, digo expresiones vacías como «fermentación uniforme» y engaño al que no tiene ni idea de lo que es la fermentación. Además, el número phi, los electrolitos y las vitaminas siempre venden.

El agua líquida no tiene esta forma, pero da igual, es bonita y vende. ¿Dr. Masaru Emoto...? Si no sabes quién es, busca. Entenderás más cosas.

El agua líquida no tiene esta forma, pero da igual, es bonita y vende. ¿Dr. Masaru Emoto...? Si no sabes quién es, busca. Entenderás más cosas.

Descubrimiento sorprendente: la condición de manco se cura con manitas de cerdo

[Para evitar un malentendido, el título es irónico]

Me he quedado absolutamente atónito al ver este dislate en la red (vía un contacto de Facebook):

Somos lo que comemos

No pongo el enlace para no dar publicidad a este tipo de páginas, pero es fácil llegar a ella. Es una pena que haya gente que se crea estas estupideces. Se me ocurre, por ejemplo, que si te quedas manco, puedes comerte unas manitas de cerdo. O si te sale un lunar feo, te comes una lenteja. Tal vez los garbanzos curen verrugas y plátanos... vale, broma fácil. El título es solo una de las mofas que se pueden hacer, os dejo vía libre en los comentarios, comentad todo lo que queráis.

Pseudociencias e institutos, igual José Antonio Marina no está tan loco

Nos cuentan en Dimetitlsulfuro que Josep Pàmies dará mañana (6 de noviembre de 2015) una conferencia el el IES Sánchez Cantón, en Pontevedra, cuyo título es «Las verdades ocultas en alimentación y salud». ¿Quién es este señor y qué cosas defiende?, pues Deborah (autora del blog) nos lo cuenta muy bien (obligada lectura). Aquí solo ponemos una captura de pantalla con algunas de sus joyitas:

Pseudoconferencia

Recogido en dimetilsulfuro.

No, a los jóvenes no podemos ir diciéndoles estas locuras, el mundo no es tan malo malísimo, no hay tantas conspiraciones. Yo mismo he visto como una persona le decía a mis alumnos cosas del tipo:

  • La carne es mala, no comas nada.
  • El pan es malo, no lo comas.
  • La leche es mala, no la bebas.
  • La medicina «oficial» [sic] no cura, la homeopatía y la medicina ayurvédica sí.
  • Si tomas una cuchara de aceite luego puede beber el alcohol que quieras.
  • La quimioterapia no cura.
  • Las vacunas provocan autismo.
  • Nunca compres en supermercados.
  • El microondas provoca cáncer.
  • Y un largo etcétera (también en otras áreas).

El caso es que, ¿y si el filósofo José Antonio Marina no está tan equivocado en eso de «evaluar» al profesor? Tal vez evaluarlo en la objetividad, si es neutro, si fomenta el pensamiento crítico. Un profesor no debe dogmatizar, un profesor es un guía que no inculca sus propias ideas. Solo pienso en alto, me gustaría ver qué pensáis vosotros.

Otro artículo sobre Pàmies: http://quemalpuedehacer.es/blog/2015/06/14/quedar-en-evidencia-josep-pamies/

La sospechosa fiesta de hormigas alrededor de un iPhone

Cuentan en T13 que estas hormigas se ponen a dar vueltas al unísono debido a las ondas electromagnéticas, dejando caer que a nuestro cerebro también le afecta. A mí las conclusiones se me antojan dudosas. Veamos el vídeo.

 

 

Este vídeo ya había sido subido a finales de agosto por otro usuario, con el mismo fin, alertar sobre las ondas electromagnéticas sin ningún motivo. Es cansino tener que explicar que la propia luz visible está formada de ondas electromagnéticas, ¡de más alta energía que las que entran en juego en un móvil! El vídeo es dudoso, no en su realización, sino en sus conclusiones. Las hormigas pueden llegar a circular según la estructura vista y en Ciencia en el XXI ya hablamos de ello hace unos meses, en Las hormigas suicidas y el lado oscuro del comportamiento colectivo. Las hormigas del vídeo ya se veían algo desorientadas, evitando el móvil, la vibración (ya sea del vibrador o por el sonido) puede ser el desencadenante final para que se establezca ese molinillo del que ya hablaba Shneira en 1944 (véase el artículo enlazado). Anda que no ha llovido.

 

 

ACTUALIZACIÓN 12:30 H

Tay (biólogo y autor del blog Biotay) va mas allá. Nos dice en Facebook que las hormigas del vídeo parecen no tener patas (reproducir vídeo en pantalla completa), por tanto tiene toda la pinta de ser un after effect.

 

«Para ellas el contacto con otra hormiga es un momento de interés, pues determina su movimiento. Pero lo que hacen en el vídeo es atravesarse, más propio de un videojuego (malo) carreras de coches».

ACTUALIZACIÓN 13:00 H
En la página de rumorología Snopes ya tienen incluido el vídeo, en la entrada Circle Work. Lo clasifica como «Indeterminado», es decir, por lo pronto dudan del vídeo. En otros muchos lugares se muestra ya como un fake.

«No vacunarse es una gilipollez»

El País, 2 de junio de 2015

 

Leo en El País una noticia que me entristece: Un niño de Olot no vacunado, primer caso de difteria en España desde 1987. Por el momento no queda claro por qué no estaba vacunado, si es por decisión de los padres o por alguna otra razón. Mi opinión es clara: no vacunar es una irresponsabilidad. El título de post es una cita del siguiente vídeo, que es bastante gráfico con respecto al asunto de las vacunas. Ahí va.

 

 

Medicina sin engaños [Libro]

Medicina solo hay una, la que cura. Esta es la consigna que Mulet levanta en la mano durante todo el discurso que mantiene en su tercer libro de divulgación científica, Medicina sin engaños. En la introducción (puedes leerla de forma gratuita), avisa al lector:

«No soy médico. Por lo tanto, en esta obra no vas a encontrar ninguna indicación sobre qué tratamiento seguir para una enfermedad, ningún consejo para que tomes tal o cual medi- camento ni ninguna pauta para prevenir una determinada dolencia».

Así es, pero su experiencia en investigación científica y su titulación (bioquímico) le sitúa en una posición de conocimiento adecuado, sabe de lo que habla. Lleva años luchando contra las pseudociencias en general y contra las pseudomedicinas, en particular. Su labor divulgativa desde la asociación escéptica ARP y el blog Naukas avalan una relación estrecha con el lector más profano. Y es que si Mulet abría un camino con Los productos naturales ¡vaya timo! y había dejado huella tras Comer sin miedo, este tercer libro lo eleva a la primera fila de los divulgadores científicos en lengua castellana.

No tiene problema el autor en ser tajante con aspectos de sobra conocidos y que, sin embargo, a veces el ciudadano de a pie olvida. Un ejemplo es esa idea de que antes se vivía más y mejor, una falacia fácilmente desmontable:

«La edad de oro de la que habla la mitología de diferentes culturas, en la que el hombre era feliz, no tenía que trabajar y no enfermaba, no existió nunca».

El tono del libro varía entre irónico y sarcástico, no espere el lector encontrar un tratado de medicina. Se trata de un recurso que Mulet maneja a la perfección (hay momentos en que tienes que soltar una carcajada), pues para poder desmontar algunas falacias o falsas ideas preconcebidas el único medio —a veces— es el humor. Y es que un médico (de los de verdad) no te diagnostica al azar ni por anécdotas, «el hecho de que un médico te diga lo que tienes y te prescriba un tratamiento es la consecuencia de varios milenios de historia de la medicina». Sin embargo, las pseudomedicinas son obra de unos iluminados, de momentos concretos en la historia y de su propia experiencia. No nos engañemos, la medicina (la de verdad) «ha conseguido que dolencias que eran mortales, como una otitis o una caries, ahora sean poco menos que anecdóticas». En este sentido de contraste con las pseudomedicinas, Mulet acierta al decir:

«También es cierto que los fallos o los errores suelen magnificarse porque siempre es más llamativo un titular en el que se lea: “Un fármaco causa la muerte de varios pacientes” que “Miles de fármacos salvan la vida de miles de pacientes todos los días”, siendo las dos afirmaciones ciertas».

El autor sabe que la medicina (la buena) es el resultado de una actividad humana, «no es más que la acumulación de aciertos y el descarte de errores del pasado». Por contra, en las pseudomedicinas vemos que los errores se acumulan y no hay una intención de enmienda: que no hay moléculas de un principio activo en una disolución acuosa, nos inventamos la memoria del agua. En este caso estamos hablando de la homeopatía. Mulet arremete contra todas las pseudomedicinas, sin pelos en la lengua, porque en materia de salud hay que ser valientes y decir las verdades en mayúsculas. Entre una enorme lista de «medicina chunga» encontramos: homeopatía, osteopatía, psicoanálisis, naturopatía, hidroterapia, acupuntura, quiropráctica, magnetoterapia, etc. Y entre las chorradas varias podemos leer sobre epidemias de autismo, curas milagrosas del cáncer, negacionismo del sida y antivacunas.

Es destacable que J. M. Mulet no deja cabos sueltos, analiza los argumentos que suelen usar los «clientes» de los pseudomédicos, tales como el «amimefuncionismo» o como la manida historia de que las farmacéuticas malísimas empresas que nos quieren robar (es mejor donarle el dinero a un pseudomédico). Refuta estos argumentos con palabras sencillas, pero no lo reproduciremos aquí, será mejor dejar al lector que lo descubra por sí mismo, viajando por las páginas de Medicina sin engaños. Los tiempos en los que creíamos que dentro de nosotros había una fuerza vital han pasado a la historia, hoy sabemos que el funcionamiento de nuestro organismo se rige por reacciones químicas. Conocer estas reacciones es y ha sido una de las bases de la medicina actual. No podemos ignorar esto, el mejor camino para luchar contra estafadores y timadores es la educación. «La información es la mejor defensa contra la estafa». Al final del libro nos ofrece un estupendo Decálogo para evitar pseudomédicos, una lista de simples consejos y, sin embargo, sabios. Consejos de cajón, tales como que «si te duele algo, ve al médico». Y si aún así no lo tienes claro:

«Guíate por el principio de que si una terapia parece una gilipollez, realmente lo es».

J. M. Mulet ha dejado en el panorama editorial una obra de referencia y pone tarea al lector, aunque no sabemos si es consciente de ello. Las múltiples referencias dejan al usuario del libro con ganas de seguir

investigando, con el deseo de poder leer toda la bibliografía e indagar en todos los casos que se cuentan (asombrosos algunos, surrealistas). Tal vez a Destino le ha faltado cerrar el libro con un índice por palabras, para poder navegar con soltura por el texto y revisar los conceptos importantes. Les animo que lo incluyan en la segunda edición, pues este libro de Destino está destinado al éxito más rotundo.

 

Puedes encontrar a Mulet en:

 

El arte de vender mierda [Libro]

Fernando Cervera es, por encima de todo, un valiente. Estamos hablando de un joven biólogo valenciano que no cumple los treinta años y que publica su primer libro cargado de polémica y lucha, El arte de vender mierda (Laetoli). Su ópera prima se lee de un tirón, en una sentada. Cervera y su amigo Mariano, hartos de las pseudomedicinas, deciden inventarse una pseudoterapia: el fecomagnetismo. O lo que es lo mismo: mierda diluida homeopáticamente. Y consiguen meterse en el mundo de las pseudociencias, entrar en los congresos, ser citados por blogs e incluso dar una conferencia. Prologado por Javier Armentia, el libro no puede ser más que una voz beligerante en cuya lengua los pelos no encuentran cuna:

 

«Habíamos conseguido nuestro objetivo en tan solo una semana, y nuestra pseudoterapia, por muy estúpida que pareciera, había comenzado a extenderse y se hablaba de ella en algunos sitios de Internet. Habíamos demostrado que no existía ningún mecanismo de control sobre qué se publicaba en páginas de "terapias alternativas", pues si tenías dinar lograbas fácilmente el reconocimiento de páginas y revistas que, en teoría, eran especialistas en el sector. Es más, la gran mayoría de los pseudoterapeutas con los que hablamos se creyeron completamente nuestros fundamentos pseudocientíficos.»

 

Cervera ofrece nombres, apellidos y direcciones web, insistimos, sin pelos en la lengua, un valiente de los que hace falta en la lucha contra las pseudochorradas. Pero no podemos contar más, esta pequeña obra es del tipo de las que no se puede un crítico extender mucho. Lo mejor es leer el libro, un relato de su aventura que le ha dejado a su autor alegrías y sinsabores, esperanzas y desilusiones. No deja al lector indiferente.

El falso caso de la mujer rescatada gracias a Google Earth

 

 

Que Google Earth es una maravilla de la tecnología, cierto. Que podemos buscar nuestras casas, nuestros coches y a nosotros mismos, cierto. Pero que te llegue la noticia Google Earth encuentra mujer abandonada durante 7 años en isla desierta... hace que se te encienda la bombillita escéptica. Simplemente es falso. Con solo hacer una búsqueda del nombre de la afectada, es precisamente Google quien te arroja bastantes resultados que lo denuncian como hoax. De hecho, aparece incluso en Snopes, la página de referencia de rumores y engaños populares.

La noticia original puede leerse en NewsHound, publicada en marzo de 2014. En esta página nos cuenta que Gemma Sheridan estuvo siete años en una isla desierta y nos ofrecen detalles de todo tipo: que antes su vida era feliz, que se propuso un reto, sobrevivió a un temporal, llegó a la isla, comió de todo, buscó agua de donde no la había, etc. Una estrategia muy común para introducir fake, hacer que la historia sea sensacional, que te afecte, que acabes sintiéndote parte de ella, una mujer fuerte, que soporta los embates del destino. De hecho, quieres que sea verdad, tiene que ser verdad. Al parecer, Sheridan llegó a pintar un SOS enorme en la playa de la isla donde quedó apartada de la sociedad y este mensaje lo acabó viendo algún chaval friki de Minesota, un buscador de detalles imposibles con Google Earth. La parte que chirría de la historia es que un avión se acercó, le tiró víveres y un teléfono para que llamara. ¿Por qué no bajó un equipo de rescate?, ¿acaso podría tener alguna terrible enfermedad contagiosa?, ¿se había convertido en una peligrosa asesina? Aquí la historia hace aguas, pero el lector puede que esté ya imbuido en ella, enamorado del relato.

En Snopes van más lejos, como cabe esperar. En primer lugar, recuerdan que NewsHound es un lugar de noticias de broma, como El Mundo Today. Por otra parte, la fotografía que corona este artículo no es más que un detalle de una fotografía más amplia, en concreto una que publicó Amnistía Internacional para denunciar la situación en Kirguistán. El asunto toma proporciones jocosas cuando uno busca algunas partes del texto en Internet; parte del texto se ha extraído del relato de una historia aparecida en Mail Online, Ed Stafford, que estuvo sesenta días en una isla de forma voluntaria para un programa de televisión. Cierra Snopes con una razón de peso, de mucho peso, para no creernos esta historia: ningún otro medio ha confirmado esta noticia. Contrastemos, esa es la norma.

 

Fotografía distribuida por Amnistía Inernacional. Kirguistán.