
Hoy hablamos con ordenadores como quien abre una ventana. Escribimos una pregunta, esperamos unos segundos y recibimos una respuesta con apariencia de conversación. Esa naturalidad es engañosa. Detrás de lo que ahora llamamos inteligencia artificial hay una historia larga, llena de máquinas enormes, lenguajes olvidados y programas que parecían casi magia en una época en la que la informática todavía era una habitación.
Uno de esos programas fue ELIZA, creada por Joseph Weizenbaum en el MIT en los años sesenta. Su fama procede sobre todo de DOCTOR, un guion que imitaba la forma de responder de un terapeuta rogeriano. ELIZA no comprendía el significado de las frases, pero podía devolver preguntas tan bien colocadas que muchas personas sentían que había alguien al otro lado. Esa confusión entre conversación y comprensión sigue siendo, sesenta años después, una de las preguntas centrales de la inteligencia artificial.
Una arqueología de software
Un trabajo publicado en arXiv cuenta una historia poco habitual. En realidad no habla de la creación de una nueva IA, sino la recuperación de una antigua. Los autores encontraron en los archivos de Joseph Weizenbaum los listados originales de ELIZA y de una versión temprana del script DOCTOR, junto con diversos módulos auxiliares escritos en MAD, MAD-SLIP y FAP que permitieron reconstruir el sistema original. No era una leyenda informática, era papel impreso, código físico, una pieza de arqueología computacional.
Ese detalle importa porque durante mucho tiempo se extendió una idea equivocada. La de que ELIZA había nacido en Lisp. La confusión tenía sentido. Más tarde circularon versiones en Lisp y en BASIC, mucho más conocidas, y el propio guion DOCTOR se publicó con una estructura de listas que recordaba visualmente a Lisp. Pero la ELIZA original de Weizenbaum no estaba escrita en Lisp. Estaba escrita en MAD-SLIP, un entorno de programación hoy casi desaparecido.
Usamos más inteligencia artificial que nunca, pero cada vez confiamos menos en ella
Inteligencia artificial y desconfianza avanzan juntas: un informe británico analiza por qué cada vez más usuarios deciden limitar su uso.
Ir al artículoEl coche completo, no solo el motor
Para entender la importancia del resultado conviene separar cuatro piezas: IBM 7094, CTSS, MAD-SLIP y DOCTOR. ELIZA no era un archivo que pudiera abrirse hoy en un navegador. Era un programa nacido dentro de un ecosistema técnico muy concreto. Sacarlo de ahí sin explicarlo sería como decir que se ha restaurado un coche clásico conservando solo el volante.
IBM 7094
El IBM 7094 era el ordenador físico: una máquina enorme, carísima, con una potencia ridícula comparada con la de cualquier móvil actual. Es, por tanto, la máquina física sobre la que funcionaba ELIZA. Como tu Mac o PC actual. Sin él, ELIZA no podía ejecutarse.
CTSS
Sobre esa máquina funcionaba CTSS, el Compatible Time-Sharing System, uno de los primeros sistemas de tiempo compartido. Esto permitía que varias personas usaran el ordenador de forma interactiva, en lugar de entregar tarjetas perforadas y esperar horas o días. ELIZA no arrancaba directamente sobre el IBM 7094. Primero arrancaba CTSS. Después CTSS ejecutaba ELIZA.

MAD-SLIP
Encima de CTSS estaba MAD-SLIP, el lenguaje y sistema de listas en el que se escribió ELIZA. MAD era un lenguaje de programación; SLIP añadía capacidades para manejar listas y símbolos, justo lo que hacía falta para trabajar con palabras. MAD significa: Michigan Algorithm Decoder. SLIP significa: Symmetric List Processor.
SLIP añadía estructuras de listas al lenguaje MAD. Es decir: MAD + SLIP = MAD-SLIP.
Sería algo parecido a decir hoy: Python + una librería.
DOCTOR
Y, finalmente, estaba DOCTOR, que no era el programa principal, sino el guion: la colección de palabras clave, patrones y respuestas que daban a ELIZA su personalidad de falso terapeuta.
¿Por qué ELIZA se llama ELIZA?
El nombre no fue una elección casual. Joseph Weizenbaum bautizó su programa en honor a Eliza Doolittle, la protagonista de Pigmalión, la célebre obra de George Bernard Shaw estrenada en 1913.
En la obra, un profesor de fonética transforma a una humilde florista enseñándole a hablar como una dama de la alta sociedad. Eliza no cambia quién es; cambia su forma de expresarse. Y basta eso para que quienes la rodean crean estar ante otra persona.
Weizenbaum eligió ese nombre porque su programa hacía algo parecido: no comprendía el lenguaje, pero era capaz de producir respuestas que sonaban convincentes. Igual que Eliza Doolittle parecía una aristócrata gracias a su manera de hablar, ELIZA parecía inteligente gracias a la forma en que sostenía la conversación.

Una máquina que no comprendía
Añade Ciencia en el XXI a tus fuentes preferidas
Así será más fácil encontrar nuestros artículos en Google cuando sean relevantes para tus búsquedas.
Añadir Ciencia en el XXI en GoogleLa fuerza de ELIZA estaba precisamente en su pobreza. No analizaba el mundo, no tenía memoria profunda, no elaboraba una interpretación psicológica. Buscaba palabras clave, aplicaba reglas y transformaba frases. Si alguien escribía “mi madre me preocupa”, el programa podía detectar “madre” o “mi”, invertir pronombres y devolver una pregunta que sonaba personal.
Por eso DOCTOR fue tan eficaz. Un terapeuta puede responder con preguntas abiertas, pedir ejemplos o devolver al paciente sus propias palabras. Ese estilo permitía que la ignorancia del programa pareciera escucha. El propio preprint recuerda que Weizenbaum eligió esa personalidad porque en una entrevista psiquiátrica era aceptable que el interlocutor preguntara mucho y pareciera saber poco.
Aquí está la paradoja: ELIZA era tonta de una forma muy inteligente. No necesitaba entender para producir la sensación de que entendía. Su éxito no demostró que la máquina pensara, sino algo quizá más inquietante: que los seres humanos somos muy buenos completando huecos. Ponemos intención donde solo hay reglas. Vemos conversación donde hay transformación de texto.

Volver a encender una máquina de 1966
La restauración no consistió en copiar el código a un ordenador moderno y pulsar ejecutar. Los autores tuvieron que reconstruir una pila histórica completa: el emulador del IBM 7094, el sistema CTSS, el entorno MAD-SLIP y el propio programa ELIZA. El paper habla de “reanimación” con bastante justicia, porque no se trataba de imitar el comportamiento desde fuera, sino de devolver a la vida el sistema desde dentro.
El proceso estuvo lleno de obstáculos. El código procedía de listados antiguos, difíciles de leer con OCR. Hubo que transcribir, limpiar, compilar y depurar. Algunas rutinas auxiliares tuvieron que recuperarse de otros listados del sistema CTSS y, en unos pocos casos, reconstruirse a partir de documentación histórica y del comportamiento esperado. Incluso apareció un error de un solo carácter en código de bajo nivel. Ese tipo de detalle recuerda que los programas no son ideas abstractas, sino objetos técnicos frágiles.
El momento culminante llegó cuando ELIZA volvió a responder a una frase clásica: “Men are all alike”. La respuesta fue la esperada: “In what way”. En español: “¿En qué sentido?”. Después de más de medio siglo, el primer chatbot volvía a hablar en su propio entorno.

¿Cómo hemos reconstruido ELIZA?
Nuestra reconstrucción no utiliza inteligencia artificial generativa. Cuando conversas con ELIZA no estás hablando con un modelo de lenguaje moderno, sino con una reconstrucción del algoritmo creado por Joseph Weizenbaum entre 1964 y 1966.
Para conseguirlo hemos seguido, de forma resumida, estos pasos:
- Recuperar las fuentes históricas. Partimos del código original recuperado en los archivos de Joseph Weizenbaum, del artículo publicado en 1966 y de la reconstrucción histórica presentada en 2025.
- Estudiar el algoritmo. Analizamos cómo funcionaban realmente las palabras clave, la memoria, las transformaciones de pronombres, las prioridades y las reglas de respuesta.
- Reescribir el programa. Todo el algoritmo se implementó de nuevo para que pudiera ejecutarse directamente en un navegador moderno, conservando el comportamiento observable de la ELIZA original. No se ha traducido literalmente el código de 1966, sino que se ha reproducido su comportamiento para que pueda ejecutarse en cualquier navegador moderno.
- Comprobar el resultado. Durante el desarrollo se realizaron numerosas pruebas y ajustes para que las conversaciones reprodujeran lo más fielmente posible el funcionamiento documentado del programa de 1966.
El resultado no es un chatbot inspirado en ELIZA, sino una reimplementación histórica de su algoritmo.
IBM 7094. El ordenador en el que funcionaba originalmente ELIZA en el MIT.
CTSS. Uno de los primeros sistemas operativos de tiempo compartido de la historia. Sobre él se ejecutaba ELIZA.
MAD-SLIP. Lenguaje de programación utilizado por Joseph Weizenbaum para desarrollar ELIZA.
Reimplementación histórica. El programa se ha vuelto a escribir para la web intentando conservar el mismo comportamiento que tenía el original, en lugar de ejecutar directamente el código de 1966.
Vive la experiencia del primer chatbot de la historia
Hasta ahora hemos hablado de la historia de ELIZA, de cómo fue creada en el MIT y de cómo un equipo de investigadores consiguió recuperar su código original casi sesenta años después. Pero la mejor forma de comprender por qué este programa marcó un antes y un después en la historia de la informática es probarlo.
A continuación puedes conversar directamente con nuestra reconstrucción histórica de ELIZA, desarrollada para Recursos de Ciencia en el XXI a partir del algoritmo original de Joseph Weizenbaum. No se trata de un modelo de inteligencia artificial generativa ni de una versión moderna inspirada en ELIZA, sino de una reimplementación histórica diseñada para reproducir con la mayor fidelidad posible el comportamiento del programa de 1966.
Si prefieres una experiencia más cómoda, también puedes abrir el simulador en una ventana independiente y a pantalla completa.
¿Por qué no aparece ELIZA directamente?
Esta reconstrucción reproduce también el modo en que se utilizaba ELIZA en el MIT en 1966. En aquella época no existían aplicaciones que se abrieran con un clic: ELIZA era un programa que se ejecutaba dentro del sistema operativo CTSS del ordenador IBM 7094.
Por eso, antes de comenzar la conversación, tendrás que seguir los mismos pasos básicos que habría realizado un usuario de la época: iniciar sesión, ejecutar el programa y seleccionar el script DOCTOR. No es un obstáculo añadido ni una pantalla de espera, sino una parte deliberada de la reconstrucción histórica.
- Escribe LOGIN ELIZA y pulsa RETURN.
- Introduce ELIZA como contraseña.
- Escribe R ELIZA para ejecutar el programa.
- Selecciona el script 100 o 200.
- A partir de ese momento ya puedes conversar con ELIZA.
El script 100 corresponde al DOCTOR recuperado junto al listado histórico. El script 200 reproduce la versión publicada en el artículo de Joseph Weizenbaum de 1966, con las correcciones documentadas durante la reconstrucción.
Cómo funciona este simulador
Aunque hoy asociamos un chatbot con la inteligencia artificial generativa, este simulador funciona de una manera completamente distinta. No genera texto nuevo ni intenta comprender el significado de lo que escribes. Su comportamiento está gobernado por un conjunto de reglas diseñadas hace casi sesenta años.
1. La conversación
En la parte principal aparece una recreación del terminal donde conversas con ELIZA. Cada frase que escribes se procesa exactamente igual que en el programa original: el sistema analiza el texto, busca determinadas palabras clave y decide qué reglas debe aplicar antes de responder.
2. Las transformaciones del lenguaje
Cuando encuentra una palabra importante, ELIZA puede transformar parte de la frase para construir una respuesta. Por ejemplo, cambia pronombres (yo por tú, mi por tu, soy por eres), reorganiza algunos fragmentos y los inserta dentro de plantillas de respuesta previamente escritas.
Todo el proceso sigue reglas completamente deterministas. No existe creatividad ni aprendizaje durante la conversación.
3. La memoria
En ocasiones ELIZA guarda temporalmente algunos temas de conversación. Si más adelante no encuentra ninguna palabra clave relevante, puede recuperar uno de esos temas y volver a preguntarte por él, dando la impresión de que recuerda conversaciones anteriores.
Esta memoria es muy limitada y solo conserva algunos elementos mientras dura la sesión. Al cerrar la página desaparece completamente.
4. Las respuestas
Para cada situación existen varias respuestas posibles. ELIZA las va alternando según unas reglas muy sencillas para que el diálogo resulte algo menos repetitivo. Sin embargo, el algoritmo siempre sigue el mismo conjunto de instrucciones: no improvisa respuestas nuevas.
5. Información histórica
El simulador incorpora además varios paneles informativos sobre el funcionamiento interno del programa. Desde ellos puedes consultar las palabras clave detectadas, las transformaciones aplicadas, la memoria temporal y otros aspectos del algoritmo que normalmente permanecían ocultos para el usuario.
6. Una reconstrucción histórica
Este recurso no utiliza inteligencia artificial generativa. Lo que ejecuta es una reimplementación del algoritmo simbólico concebido por Joseph Weizenbaum en el MIT entre 1964 y 1966. El objetivo no ha sido crear un chatbot moderno inspirado en ELIZA, sino reconstruir con la mayor fidelidad posible el funcionamiento del programa original para que puedas experimentar cómo era conversar con uno de los primeros sistemas de procesamiento del lenguaje de la historia.
Un nuevo estudio plantea que la inteligencia artificial podría aprovechar una debilidad natural del cerebro humano para manipular nuestra percepción
Inteligencia artificial y realidad virtual podrían explotar cómo el cerebro acepta simulaciones coherentes como experiencias reales.
Ir al artículoLo que enseña ELIZA ahora
El valor de esta recuperación no está solo en la nostalgia. ELIZA ayuda a mirar el presente con más precisión. Hoy los sistemas conversacionales son infinitamente más complejos, pero la pregunta de fondo sigue ahí: ¿cuándo una respuesta parece comprensión y cuándo hay comprensión real? ELIZA obliga a separar la experiencia del usuario del mecanismo que la produce.
De hecho, el propio Joseph Weizenbaum quedó profundamente preocupado por la reacción de muchos usuarios. Comprobó que personas perfectamente conscientes de que estaban hablando con un programa llegaban a atribuirle comprensión, empatía e incluso confidencialidad. La máquina no entendía nada; la comprensión la ponían, en gran medida, quienes conversaban con ella.
El paper no presenta a ELIZA como una curiosidad muerta, sino como una pieza fundacional. Fue el primer programa que hizo realidad, aunque fuera de manera rudimentaria, la fantasía de conversar con un ordenador. Y al recuperarla en su ecosistema original, los autores nos devuelven una pregunta que sigue siendo tan actual como en 1966: cuando una máquina parece comprendernos, ¿qué parte de esa comprensión pertenece realmente a la máquina y qué parte la ponemos nosotros?
Referencias
- Rupert Lane, Anthony Hay, Arthur Schwarz, David M. Berry y Jeff Shrager, “ELIZA Reanimated: The world’s first chatbot restored on the world’s first time sharing system”, arXiv (2025). DOI: https://doi.org/10.48550/arXiv.2501.06707
- Joseph Weizenbaum, “ELIZA—A Computer Program For the Study of Natural Language Communication Between Man and Machine”, Communications of the ACM, vol. 9, n.º 1, pp. 36–45 (1966). DOI: https://doi.org/10.1145/365153.365168
- ELIZAGEN Project. ELIZA Reanimated Project. Incluye el código histórico recuperado, documentación técnica y materiales complementarios del proyecto de reconstrucción de ELIZA. Disponible en: https://sites.google.com/view/elizagen-org/
- Lane, R., Hay, A., Schwarz, A., Berry, D. M. y Shrager, J. Original ELIZA in MAD-SLIP (CC0 Release). Publicación del listado original de ELIZA autorizado por el patrimonio de Joseph Weizenbaum. ELIZAGEN Project (2025).
