Cómo nos miente el cerebro

Nuestro cerebro, mediante la evolución, ha aprendido a interpretar la información que le viene. No todo lo que creemos ver es como realmente pensamos, nuestro cerebro lo interpreta para que podamos entenderlo. Sería literalmente imposible captar y manejar toda la información que nos viene. Un caso claro de lo que estoy diciendo es el asunto de la resolución óptica: dos imágenes muy pequeñas respecto a la distancia a la que están aparecerán en nuestro cerebro combinados en uno. Si ves dos amigos llegar a una distancia de un par de kilómetros e muy probable que veas una sola mancha. A medida que se acercan los irás resolviendo en dos. Lo mismo ocurre con los telescopios.
Y todo esto porque me llamó la antención la foto del viejo televisor de Pimpollo:

«En el primer cuadro vemos el televisor de lejos, podemos apreciar más o menos los colores uniformes pero al acercarnos más en la segunda imagen empezamos a ver una especie de patron o algo parecido a pixeles grandes, ya en la tercera imagen podemos apreciar la verdadera cara de un monitor: los pixeles, que juegan con los colores rojo, azul y verde y deja que nuestra mente haga el trabajo sucio, ¡Combinarlos!« Fuente: Ciencia-afición.
Para saber algo sobre la agudeza visual no os perdáis la magnífica serie de Ocularis.
Actualización 11 de febrero de 2009

Creo interesante el comentario de Ocularis:

Para un “tiquismiquis” de la neurooftalmología como yo, me gusta concretar más el sustrato: el “engaño” está en el propio ojo. El color primariamente no se interpreta en el cerebro (éste como mucho le da los últimos retoques), sino que se “elabora” en el ojo.

Pero vamos, el concepto no cambia mucho, estén donde estén las neuronas “engañadas”.

4 pensamientos en “Cómo nos miente el cerebro

  1. Genial, Eugenio, has hecho raya con este artículo :D, muy sintètico y claro, aparte de la estupenda recomendación de echarle un vistazo a la serie de Ocularis. Eso mismo que comentas es lo que ocurre en las imágenes 3D y las ilusiones visuales, ¿no?, que el cerebro coge la información e intenta interpretarla “a su manera” y la pifia. Por cierto, se te ha colado una E en la frase final y has puesto “seobre”

  2. Gracias por enlazarme, Eugenio :)Y me gusta la imagen, resume muy bien el concepto. Para un “tiquismiquis” de la neurooftalmología como yo, me gusta concretar más el sustrato: el “engaño” está en el propio ojo. El color primariamente no se interpreta en el cerebro (éste como mucho le da los últimos retoques), sino que se “elabora” en el ojo. Pero vamos, el concepto no cambia mucho, estén donde estén las neuronas “engañadas”

  3. Primero, gracias por enlazarme =]Rifa la serie de Ocularis, al menos ya aprendí más sobre el ojo, ya que en mis libros de anatomía solo venían músculos, nervios e irrigación, asi que no pude sacar mucho xDY veo que pudiste plantear prácticamente como el cerebro (o más bien el ojo) combina las imagenes, aún soy pésimo para usar analogías como ejemplos.Bueno, saludos desde la esquina de américa

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